viernes, 11 de diciembre de 2009

ALGUNOS PARALELISMOS HISTÓRICOS

El imperialismo del s. XIX mantiene su huella en la actualidad, encontrándose en él el origen de muchos de los conflictos que asolan el planeta.

De entre los muchos pueblos que yacen olvidados por sus antiguas metrópolis en condiciones de vida infrahumanas, se encuentran el pueblo palestino y el pueblo saharaui. Ambos son dos pueblos expulsados de su territorio ante la inactividad, cuando no el silencio cómplice de sus antiguos colonizadores. Ambos han contemplado como las múltiples resoluciones de la ONU han sido ignoradas por los respectivos gobiernos de los países que ocuparon sus territorios. Ambos han asistido a la hipocresía de los países ricos y orgullosos de sus sistemas democráticos.

En la Biblia, David venció a Goliath, pero en nuestra triste realidad presente, David vaga por el desierto o es encerrado en un nuevo muro de vergüenza.

De nuevo se repite lo que ya parece una constante de la historia de los últimos siglos, hay ciudadanos de primera y los hay de segunda, y los de segunda no tienen ni derechos, ni libertades, ni una tierra en la que vivir.

En el caso de Sahara la responsabilidad cae sobre este país nuestro, que fué quien le abandonó a su suerte, olvidando las recomendaciones del Comité de Descolonización de la ONU de organizar un referendum para que la población de saharaui deicidiese su futuro, referendun que sigue hoy en día sin realizarse, y que si se realizará hoy, estaría ya envenenado, por la gran cantidad de colonos marroquiés asentados desde entonces en ese territorio (curioso en palestina también hay colonos judíos).

NIngún gobierno español, ni de derechas ni de izquierdas ha sido los suficientemente valiente para defender la causa de un pueblo al que tanto nos une.

Y a día de hoy el conflicto nos ha estallado en las mismas puertas de casa. Yo que debo ser tontito, no entiendo como en 26 días no se ha conseguido solucionar un problema tan simple como es devolverle a la ciudadana Aminatur Haidar sus derechos elementales, ni entiendo porque España o Europa o quien sea no adoptan una postura firme hacia un país que tortura y vulnera los derechos humanos. A otros a estas alturas ya les habrían declarado una "Tormenta del Desierto". Tampoco entiendo en que estaba pensando el o la que le dejó entrar. Ni porque se toleran, sin darles la contestación adecuada, las hipócritas declaraciones de algunos polítios marroquíes. Lo que si entiendo es que las contemplaciones diplomáticas con gobiernos dictatoriales pueden dejar al mundo sin una ciudadana que ha demostrado su coraje y su valentía en la defensa de sus ideales de libertad. ¿Cuanto aguantarían sin comer los dignatarios del mundo "desarrollado"?

Anubis.

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